
Paralelamente, el comisionado Presidencial para Asuntos Indígenas, Rodrigo Egaña, anuncia "medidas claras para solucionar conflicto mapuche". Éstas consisten básicamente en establecer instancias de diálogo con los "pueblos originarios", lograr su reconocimiento constitucional y efectuar los cambios necesarios para lograr que la comunidad chilena “asuma plenamente su carácter multicultural”.
Estas propuestas de soluciones dejan bien claro que NO EXISTEN PROBLEMAS REALES con los denominados "pueblos originarios". Sus problemas no son más especiales que los de cualquier chileno medio. Todo se reduce a simbólicos problemas derivados de una supuesta falta de integración.
El verdadero problema son las no tan veladas demandas de autogobierno por parte de los mapuches. Si el gobierno cede a este tipo de demandas, será el comienzo de una escalada de problemas de mucho mayor envergadura. Tendremos un problema similar al que tiene España con la ETA (ojo con los vínculos que existen entre estos organismos terroristas y algunas asociaciones mapuches). Ojalá las autoridades alcancen a darse cuenta a tiempo de esto, de lo contrario nos estaremos lamentando por mucho tiempo, recriminándonos de "porqué no pusimos atajo a esto cuando todavía se podía...".
Un dato al margen, un documento emanado de la Policía de Investigaciones de Chile (año 2005) daba cuenta de que en un período de 10 años el Líder del consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, había salido del país 198 veces hacia 20 distintos países de Europa y América. ¿Quién financia todos estos viajes?, ¿Quien financia toda la logística e infraestructura de estas organizaciones?. Es algo que merece la pena investigar. El gobierno debería estar preocupado de este tipo de cosas más que de simbolismos y discursos baratos.